sábado 12 de julio de 2008

La Yoli y la Jesi


Ayer como de costumbre los viernes salí del trabajo mas temprano de lo habitual, y tambien como de costumbre me fuí a tomar el autobús hacia mi casa, cuando de repente me suena el móvil y era mi mujer, “Nene, puedes pasar antes por el Mercadona y comprar los pañales de Alet, que acuérdate que mañana nos vamos de viaje”. Al tratarse de un bien de primerísima calidad no rechisté ni un segundo y accedí. Pues entro al Mercadona y como nunca antes me había pasado estaba vacío, habían cuatro gatos en el supermercado, me dije “Hoy es mi día de suerte”, nada mas lejos de la realidad. Necesitaba coger un carro porque así como las mujeres cuando van al IKEA por una almohada y terminan comprando el juego de alcoba con mesitas de noche y hasta armario incluido, para nosotros al entrar a un supermercado por pañales y sabiendo que los próximos siete días vas a estar solo en casa terminamos comprando de todo, incluso sabiendo que no te lo vas a comer, beber o usar en los siete días pero... “por si las moscas”. Bien me acerco a la primera cajera (a la que he bautizado la Yoli emulando al personaje de la tira de la sexta) para pedirle cambio para coger un carro, interrumpió brevemente su conversación con la Jesi (también recordando a la otra cajera del mencionado programa de televisión) para informarme que había una máquina de cambio al pie de los carros, dicho esto me da un repaso con la mirada, arqueó la ceja y se mordió medio labio, pero no en plan mirada de deseo no, con mirada de “Que no te enteras pringao gilipollas”, así que me acerco a la maquina y está para variar dañada, pero ya no quiero volver a interrumpir la amena conversación de estas dos así que me voy al vendedor de cupones de la once a ver si hay suerte, pero me dice que el no es banco de nadie, que si quiero cambio que vaya al banco, así que le compro un cupón, (por cierto no se si mientras escribo esto sea millonario) me da el cambio y regreso al Súper, esta vez toda la gente ha llegado, parece que se hubieran escondido todos en algún sitio y decirme "sorpresa"a mi regreso.


Ahora el apacible Mercadona solitario es ya un espejismo que se ha transformado en un tumulto de gente, mas que un supermercado parece un mercadillo persa, hay un tráfico impresionante de carros de compras, bebés que lloran, la supervisora o encargada llamando por los altavoces a Mercedes que tiene una llamada por la línea uno. Pero sorprendentemente en medio todo ese caos hay algo que no ha variado en absoluto y es la amena conversación entre la Yoli y la Jesi, que dicho sea de paso no son tan guapas como las de la serie, pero seguro que con el mismo coeficiente intelectual.


Me abro campo por los pasillos, conduzco mi carro de manera temeraria y arriesgada, me salto todas las intersecciones de los pasillos hasta llegar a los pañales, los tengo y ahora a pensar en mis provisiones para mis días solitarios, así que ordeno por prioridad la lista que tengo en la cabeza,


  • Cerveza como no, unas 36 que nunca se sabe si a los transportistas les da por hacer otra huelga en verano y verano sin cerveza no es verano Mariano

  • Coca Cola (Zero que no engorda)

  • Pizza casa Tarradellas (que si engorda, pero como la coca cola es Zero ya estamos empatados)

  • Patatas fritas Lays campesina que son el acompañante ideal para la cerveza y la televisión

  • Una ensalada cuatro estaciones, para recordarme que tengo que comer saludable aunque se que la ensalada permanecerá en la nevera hasta que regrese mi mujer y me diga como al niño de la propaganda, pues te la comerás mañana.

Creo que ya estoy listo, realmente me he pasado de caprichos, que es eso de comprar ensaladas, pero bueno no pasa nada. Espero en la cola para pagar y entre bip y bip que hacen los artículos al pasar por la lectora del código de barras se escucha a la Yoli hablando sin parar con la Jesi.


-Si tía que fuerte, es que es gilipollas este tío. Se pensaba que a me iban las tías, que a ver si una tiene que darle un beso a una tia para que el menda se fije en tí vale, pero de ahi a acostarse con una tía....
-Pero que dices, te has morreado con una tía, joder que fuerte tía (tengo que decir que todos los hombres que había en las diferentes colas estábamos calladitos como en el salón de clases de primaria cuando la profe se cabreaba)
-No, morreo no, fue un piquito y le agarré el culo pero porque la tía estaba de puta madre tía



-Joder, joder tu estas como una cabra tía


-Si la vida son dos días


-Ya, pero cuenta que te dijo el Riki


-Nada tía, se me acerco por detrás y me chupó la oreja, hay que ver como mueve la lengua el jodío.


-Jejejeje, que fuerte ¿y que?


-Después se puso a tontear, ya sabes lo de siempre, aunque fué la primera vez que de verdad sentí algo especial.


-¿Ah si?


-Si tía, me dijo que le ponía un huevo...


-¿Y eso que tiene de especial?


-Ya, es que no es lo que dijo, sino como lo dijo ¿Sabes?


-Ya, cachondo ¿no?


-Gilipollas, no me entiendes tía


-Tu es que eres tonta de verdad, después te pasa lo que te pasa



Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaba, morbo aparte, por el morreo de la otra con otra chica, me preguntaba madre mía si es que es normal que los chicos se lo curren poco, si es que es muy fácil según que cosas. Me pregunto cuantas Yolis y Jesis habrá ahí fuera, al parecer son mas de las que yo puede haber creído alguna vez. De todas formas ellas podrían tener unos 21 o 22 años y como todos nuestras expectativas se generan de acuerdo con nuestras experiencias y nuestro entorno, así que tuve un sentimiento extraño, un sentimiento de pena e ironía. Pena porque es triste ver que esta chica no se valora y de ironía porque seguramente después de fracaso tras fracaso con los Rikis, Jordis, Mikels, etc. Se dará cuenta que no es que no la quieran o la valoren lo suficiente, es que ella no se respetó así misma.


Mi conclusión y estado de meditación y reflexión fue interrumpido por un “Hola...¿Tarjeta Cliente?”

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada